LA FIESTA DE LA CANDELARIA EN VERACRUZ

Y llegó febrero, el nuevo año ha dado su primer paso, ya comienza a caminar y el mejor ejemplo de esto es la preciosa festividad que se celebra cada 2 de febrero en la Hermosísima ciudad llamada Tlacotalpan en el Estado de Veracruz, por supuesto en México.

Se trata de la celebración a la Virgen de la Candelaria; celebración que enmarca mucho más que estupenda música, maravillosos bailables y exquisita comida. En la fiesta de la Virgen de la Candelaria en Tlacotalpan se conjugan todas diversas características que le han dado origen a la propia esencia de lo que es hasta la actualidad, el pensar, el actuar y el sentir de todos los mexicanos.

Tlacotalpan es por sí misma una cuidad fascinante. A pesar de ser pequeña y con relativamente escasa población, es clasificada por la UNESCO, como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por su belleza física y las características folklóricas e históricas que posee. Tratar de describirla en este reducido espacio resulta una tarea imposible, pero sin duda dejo a Ustedes, amables lectores, el espacio abierto para hacerles saber que si les interesa profundizar en el tema, bastará con hacérmelo saber y con mucho gusto les proporcionaré la información que se requiera.

Por ahora me limitaré a describirles  de manera muy breve el contexto general que encierra a tal celebración en tan magnífico lugar.

La fiesta de la candelaria se celebra cada 2 de febrero en diversos lugares de México, de hecho puede considerarse una fecha en la que la conciencia de todos los mexicanos se reencuentra en cada familia con el fin de comer los deliciosos tamales que se habían comprometido en la celebración anterior consistente en la “partida de la rosca de los Reyes Magos”. Pero en esta ocasión hablaré únicamente de la celebración a la Virgen de la Candelaria en Tlacotalpan.

En México se celebran cada año cientos de fiestas tradicionales a lo largo y ancho de su territorio. Cada poblado, cada ciudad, cada Estado y el país entero se envuelve periódicamente en el ambiente festivo y generalmente religioso de esas fechas especiales y en este contexto, la fiesta de la Candelaria en Tlacotalpan, Veracruz, sin duda ilustra de manera muy específica el pensar y el sentir de la gran mayoría de quienes nos llamamos mexicanos. Aquí se reúne todo lo que puede contener una completísima celebración: Dolor y placer, felicidad y tristeza, pasión y paz, frivolidad plena y honorabilidad, risas y llantos, color y oscuridad, baile, comida y bebida, historia y tradiciones, ritmo y canto…. En fin, todo lo que una fiesta completa puede incluir.

El evento inicia puntualmente a las 24:00 horas del primero de enero con músicos tradicionales acompañados por miles de personas quienes fervorosamente entran a la iglesia de Tlacotalpan a cantar las típicas “mañanitas” a la virgen de la candelaria. Ahí rezan, celebran misas y cantan durante varias horas. Ya en pleno dos de febrero, muy temprano familias enteras de pescadores  abordan sus embarcaciones, pequeñas y grandes, y se hacen  a las aguas del precioso río Papaloapan, que significa en náhuatl, “río de las mariposas”, en donde reciben a la gran barca donde  viene la efigie de la Virgen de la Candelaria quien encabezará la solemne procesión acuática a lo largo de la ribera del río en la que no faltan las alabanzas religiosas y los alegres cantos que interpretan con estilo único los habitantes de esta región de México.

Al concluir la procesión se lleva a la Virgen a su aposento original, en el altar mayor de la iglesia y se da paso al tradicional “arreo” de los toros a los cuales se les cruza nadando desde los pastizales al otro lado del río, hasta las propias calles de la ciudad de Tlacotalpan con el fin de que éstos, corran libremente por las mismas, mientras son provocados por algunos temerarios hombres y mujeres (frecuentemente envalentonados por el consumos de alcohol), quienes en ocasiones terminan con severas lesiones físicas. Esta actividad se lleva a cabo como analogía “a la mexicana” de la tradicional celebración Española de San Fermín.

Cuando este evento finaliza, se da un espacio para la comida, la cual tradicionalmente consiste en pescados y mariscos preparados al estilo del lugar, tortillas y salsas maravillosas, sin faltar las aguas frescas de frutas naturales y la deliciosa bebida típica de esta región; “los toritos”, los cuales se preparan con aguardiente combinado con cacahuate, jobo y guanábana servidos con mucho hielo, lo cual refresca a quien lo consume ante el extenuante calor, característico de esta hermosísima zona de la costa del golfo de México.

Llegando la noche, en las principales plazas públicas de Tlacotalpan, ya con la gente inmersa en el ambiente de la fiesta, se preparan los escenarios y las tarimas de madera y entran en acción los músicos (jaraneros), quienes interpretarán toda la noche canciones y sones tradicionales de Veracruz mientras los hombres y mujeres de todas las edades cantan y bailan sobre las tarimas al ritmo de su música lo cual se percibe en el ambiente mágico que envuelve a toda la ciudad de Tlacotalpan.

Así pasa rápidamente la noche de la Virgen de la Candelaria. Por la mañana del día tres, muy temprano aún suenan en algunos rincones las coplas y los versos de los jaraneros, y se escuchan zapateados y risas… se ven personas muy cansadas caminando por la plaza aún con un vaso de “torito” en la mano. Así termina la gran celebración… así se termina la fiesta y así Tlacotalpan, Veracruz y México se declaran listos para enfrentar lo que este nuevo año nos tenga deparado a todos los mexicanos.

 

Enrique Guzmán

 

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